He sido bastante abierta de cuando pasé por una depresión. Me tocó regresarme de Italia, los ataques de ansiedad eran horribles, como si tuviera un elefante sentado en mi pecho constantemente. En ese momento no sabía que eso era ansiedad, sólo sentía como que no podía respirar ni moverme. Al regresar a Panamá, traté por un mes de manejarlo sola, sin ayuda.

En esa época, hablar de salud mental no era para nada común como lo es hoy en día. Creo que la única que me hablaba del tema como si hablara de comerse un pedazo de pan, era una muy buena amiga de mi esposo que siempre ha sido muy honesta y directa con temas de salud mental y las terapias que ella ha ido. Volviendo a mi época de depresión, en ese momento ya mi familia no sabía como más ayudarme y me mandan a una sicóloga para que me guiara y ayudara. Fue un proceso largo y doloroso de recuperación, tomó muchos años, quisiera poderles decir que es algo que se arregló en un par de meses pero la realidad es que me tomó mas o menos 3 años volver a sentirme yo, para llegar a ese punto y darme cuenta que esa yo que había sido, no iba a ser más, había cambiado y evolucionado de gran manera.

Esto me sucedió a mis 26 años si mal no recuerdo y lo que aprendí en esos años de recuperación fue insuperable. El recurrir a terapia me cambió la vida. Te das cuenta que aunque naciste en una casa de mismo padre y misma madre, es posible romper patrones, alterar tu genética. Me he dado cuenta, con los años, que podemos estar predestinados a algo por los patrones en los que crecimos pero no por eso estamos casados con ellos, es posible cambiarlos y modificarlos si tu no te sientes a tu 100%, si sientes que hay algo en ti que no cuadra.

Otra cosa que aprendí durante esta etapa es reconocer los cambios en mi cuerpo cuando algo me afecta emocionalmente. Si pasa algo, me dicen algo, en otro momento lo más seguro me comía el pote de helado o la resma de galletas. Pero he aprendido que las galletas, aunque ricas, no me van a solucionar el problema, entonces el enfoque cuando me siento así es alejarme del teléfono, salir a correr o caminar, escribir (que de hecho, así fue como salió este post), logro drenar esas emociones, re enfocarme en lo que realmente importa y como cambiar la perspectiva de lo que me pueda estar sucediendo en ese momento.

Para finalizar, les quiero dejar que la vida de nadie es perfecta, a veces te dicen cosas o pasan cosas que te sacan y te sacuden pero la manera de manejarlo sanamente es buscar ayuda, mover tu cuerpo, pisar la hierba, lo que sea que no solo te va a alimentar el alma si no también la mente. Les dejo esto por que muchas veces buscamos es llenar nuestras panzas y lamentablemente eso no va a solucionar la situación.

Los quiero y recuerden que siempre hay una manera de salir del hueco. Se empieza reconociéndolo y pidiendo ayuda.

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