Desde que nacemos nos quieren encasillar en alguna categoría. Que si somos o una cosa o la otra, que no puedes ser ambas cosas. Esto fue algo que personalmente me hacía sentir sumamente frustrada por que sentía que tenía muchas cosa que me gustaban y mucho.

No entendía la razón de solo tener que ser una sola cosa. Creciendo fui modelo casi toda mi adolescencia, pero ni loca hablaba en público, luego la vida me llevó a ser Miss Panamá y a fuerzas me tocó hablar en público. Me enseñaron técnicas que lo hacían más fluido. Al final, no era que no era buena, sólo que no tenía las herramientas para saber hacerlo con la confianza necesaria.

Luego evolucioné y me eligieron para ser presentadora de un programa de TV a nivel nacional. Por alguna razón, ellos veían algo en mi que sin duda yo no veía en mi. Fueron los 10 años más enriquecedores de mi vida, ese trabajo (además de la terapia) me ayudaron a salir de la depresión, me dio una independencia y confianza en mi misma que nunca pensé la tenía dentro de mi.

Creo que lo más difícil es cuando te preguntas pero y que haces, a que te dedicas y la respuesta no es tan sencilla como decir, soy medico o abogado y aun así, podemos ser tantas cosas mas que eso.

Llegar al punto de estar cómodas en decir que somos muchas cosas, que lo que era en mis 20s es una cosa y ahora soy otra, incluso diferente a lo que era hace un año. Sentirnos fluidas en decir a toda boca, soy muchas cosas. Soy madre (de niños o mascotas), tengo varios trabajos y me identifico con todos, pero sobre todo, soy feliz. Feliz de que me atrevo a probar diferentes cosas, a fallar y volverme a acomodar, a probarlo todo sin miedo a lo que pueda suceder.

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